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La única salida es más Estado

"Quien afirma que los ferrocarriles son hierro viejo, afirma una verdad clara como la luz del sol. Pero quien de allí deduce que no deben ser expropiados y nacionalizados incurre en un error de lógica porque no ha percibido el problema en toda su dimensión. El material ferroviario está viejo indudablemente… Pero a pesar de esto, el poder de los ferrocarriles no ceja… Aunque el material es viejo, el poder político de los ferrocarriles se muestra lozano y brioso… Por eso el problema ferroviario puede sintetizarse en la simple fórmula: adquirir los ferrocarriles equivale a adquirir soberanía "(Raúl Scalabrini Ortiz)


Ante los gravísimos hechos ocurridos el día 22 de febrero en la estación Once del ramal Sarmiento, con un saldo de 51 muertos y más de 700 heridos, desde La Scalabrini queremos expresar nuestras más profundas condolencias y manifestar nuestra solidaridad con las víctimas y sus familiares. Pedimos a la Justicia una investigación exhaustiva que determine las causas y responsabilidades de una tragedia que enluta al país entero. 

Consideramos a su vez que debemos profundizar el debate público respecto al modelo que rige en la actualidad sobre los distintos servicios y modos de transporte que se prestan en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y, especialmente, en el ámbito ferroviario.

Esta tragedia se da en el marco de un sistema privatizado, herencia del aluvión neoliberal que arrasó a nuestro país y que tiene como prioridad la maximización de las ganancias por parte del concesionario privado. Bajo esta lógica, la seguridad del usuario y la calidad del servicio no son cuestiones primordiales.

Son de público conocimiento las denuncias que pesan sobre el grupo TBA, perteneciente a los hermanos Cirigliano, sobre el constante deterioro y desinversión en cada uno de los servicios ferroviarios que tienen bajo su explotación. También son tristemente célebres los accidentes que en los últimos años se han cobrado vidas de trabajadores que buscaban desplazarse desde o hacia sus hogares y lugares de trabajo.

Ante este escenario y siguiendo el ejemplo de la recuperación de Aerolíneas Argentinas por parte del actual gobierno, donde se recuperó una herramienta de transporte al servicio de la conectividad y el desarrollo de las distintas regiones que integran nuestro país, resulta fundamental e impostergable dar un debate que incluya a toda la sociedad. Debate cuyo propósito sea el de avanzar hacia un modelo de transporte que establezca al Estado como protagonista principal, junto a trabajadores y usuarios, tanto en lo que hace a la planificación como a la explotación y control. Sólo de este modo, podremos garantizar lo que nunca se debió perder: un servicio de calidad para que los argentinos viajen con seguridad y bienestar.

La ley 26.352 de reordenamiento ferroviario aprobada el 28 de febrero de 2008 presentada durante el mandato de Néstor Kirchner establece que el Estado reasuma la planificación y operación de los servicios ferroviarios de pasajeros y dispone la creación de la Administración de Infraestructura Ferroviaria (Adif) y la Sociedad Operadora Ferroviaria (SOF), ambos organismos constituidos como sociedades del Estado y bajo la órbita del Ministerio de Planificación Federal. En su artículo primero podemos leer: “El objeto de esta ley es el reordenamiento de la actividad ferroviaria, ubicando como pieza clave de toda la acción, de los nuevos criterios de gestión y de rentabilidad, la consideración del usuario, conforme a las pautas que se fijan”.

Creemos imprescindible la consolidación y profundización de los mecanismos establecidos por dicha ley, que marca la dirección ideológica de un gobierno que ha permitido la recuperación y el avance del campo popular, con el fin de llevar adelante un proceso de recuperación de una de las herramientas que supieron ser orgullo de nuestro país: nuestros queridos Ferrocarriles.

Mantenemos la firme convicción de que sólo el proyecto político iniciado el 25 de mayo de 2003 por Néstor Kirchner, y continuado por Cristina Fernández, tiene la capacidad, la convicción y la voluntad política de revertir esta situación. Han sido ellos quienes pusieron fin a décadas de gobiernos al servicio de las corporaciones, recuperando así el rol del Estado ante nuestra sociedad. Por ello solicitamos el fin de la concesión de los servicios Mitre y Sarmiento de los ferrocarriles metropolitanos al grupo empresario TBA, para avanzar hacia un nuevo modelo de transporte, al servicio del pueblo y la planificación territorial. Solo así podremos dar respuesta a una histórica y vital demanda de nuestro pueblo.

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