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Hacia una agenda metropolitana


Por Lautaro López Garro

En el último tiempo ha empezado a cobrar relevancia en la agenda pública la situación del área metropolitana de Buenos Aires. Los enfrentamientos entre los gobiernos Nacional, Porteño y Provincial por el tema del subte, en particular, y los transportes, en general, sumado al nuevo conflicto desencadenado por el asunto de la basura, ponen sobre la mesa los distintos problemas que tiene esta región, que si bien goza de un consenso generalizado respecto a la necesidad de trabajar conjuntamente, no se han traducido en un programa de acción concreto.

Hoy como nunca se está en hablando respecto a las contradicciones que tiene el área metropolitana de Buenos Aires. Los últimos enfrentamientos entre los gobiernos Nacional,  Porteño y Provincial por el tema de la basura, y sin éste último, por el tema del subte y los transportes ponen sobre la mesa los distintos problemas que atraviesa Buenos Aires y el Conurbano, que si bien goza en ámbitos tanto académicos como políticos de un consenso respecto a un imaginario común de la región, no se ve materializada en agendas concretas.

Actualmente podemos decir que gracias a la miope visión política que gobierna la ciudad y su creciente confrontación con el Gobierno Nacional, la región metropolitana se encuentra en el momento de más baja institucionalidad de su historia. La segmentación de la legislación y las regulaciones, de la gestión de los recursos, de la Planeación y las estrategias, y de las acciones concretas entre los variados gobiernos (Nacional, porteño, provincial y municipal), lleva a oposiciones, discontinuidades, transposiciones, descoordinación, repeticiones y desatención de los problemas. Sumado a esto la concentración demográfica intensifica y complejiza las demandas, en especial las de transporte que, atravesadas por décadas de desinversión y de malas políticas, complica la gestión de servicios.

Nos preguntamos si ya no es hora de pensar en un mecanismo de gestión de los diferentes servicios urbanos, ¿no es realmente necesario la resolución de la pluralidad y superposición de administraciones que funcionan fragmentadas, dispersando la responsabilidad sobre los problemas centrales a resolver? Esto no es imposible y es fundamental la decisión de las autoridades nacionales para centralizar y ordenar el meollo de interjurisdiccionalidad otorgando participación tanto a los principales representantes estatales de la provincia, de los municipios y de la ciudad, como así también de la comunidad sean organizaciones de usuarios, centros vecinales, federaciones de trabajadores y cámaras empresariales.

En este panorama la constitución de la Autoridad de Cuenca Matanza-Riachuelo (ACUMAR) fue un avance y debe ser tomado como punto de referencia para la concreción de otra autoridad que goce de suficientes capacidades para canalizar las distintas demandas de la población, como es el caso del transporte. La participación democrática es primordial para el logro de estos difíciles objetivos y es a partir de este nuevo marco y de las experiencias en otras metrópolis de Latinoamérica y del mundo que tenemos que dotar de institucionalidad a la región y llegar a un punto de concreción de Políticas de Estado Metropolitanas.

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