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Paraguay: golpe al corazón de Sudamérica


Destitución del Presidente Lugo
La destitución del presidente Fernando Lugo, por medio de un juicio político plagado de irregularidades, constituye un hecho inaceptable para toda la región sudamericana. Nuevamente, los sectores concentrados exhiben la forma desvergonzada en que son capaces de hacerse con el poder sin la menor consideración por la voluntad de las mayorías.
Desde el año 2002, con el golpe de estado en Venezuela, comenzaron una serie de intentos de golpes a lo largo y ancho de Latinoamérica. Así vimos episodios similares en Bolivia y Ecuador, ambos frenados por la voluntad popular y por la rápida y efectiva reacción de nuestra querida UNASUR. Desgraciadamente, no se logró detener el oprobioso derrocamiento de Manuel Zelaya en Honduras.
Las oligarquías han cambiado de metodología: ya no utilizan como ariete a las fuerzas armadas, sino a los medios de comunicación y las conspiraciones de partidocracias. Aunque tengan otros modales, guardan el mismo propósito que las nefastas dictaduras de décadas pasadas: destruir las conquistas logradas por gobiernos populares.
Paraguay tiene una brevísima historia en materia democrática. La dictadura del General Alfredo Stroessner finalizó recién en 1989 y, desde entonces, ha gobernado el conservador Partido Colorado, hasta la llegada de Lugo a la presidencia en el año 2008. Los grandes grupos de la oligarquía paraguaya han logrado, una vez más, hacerse con el poder. Los efectos del golpe no sólo son del alcance local, en lo que respecta a la institucionalidad paraguaya, sino también regional. Debemos tener presente comparte con Brasil, Uruguay y Argentina el acuífero guaraní, zona estratégica por tratarse de una de las mayores reservas de agua dulce del mundo y que no es nueva la pretensión de las grandes potencias de controlar este recurso.
Distintos mandatarios de la región sudamericana han respondido con dureza frente a esta violación a la institucionalidad paraguaya. Esperamos que las medidas adoptadas por UNASUR y MERCOSUR tengan efectos positivos en dicho país. La democracia es un bien fundamental que todo pueblo debe defender y, sin escapar a menor duda, el reciente golpe se suma a la avanzada de los sectores concentrados dentro de la determinación de los gobiernos de raigambre popular. No se trata de un problema exclusivo del Paraguay sino de un cuadro que atraviesa toda nuestra región. 
Desde la Scalabrini repudiamos el golpe debido a que vulnera la democracia de un país hermano, desconoce a un gobierno popular y es violatorio de las cláusulas que rigen sobre los organismos de integración regional en los cuales Paraguay participa. Es por ello que celebramos la retirada del embajador argentino así como expresamos toda nuestra solidaridad ante los reclamos de este pueblo hermano. Que este fatídico hecho sirva de ejemplo a quienes parecieran no comprender el valor de la democracia y la soberanía popular.

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