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Los que apuestan al default

Por Rafael Skiadaressis, militante de la Scalabrini

La situación legal:


En el Manifiesto Comunista, Marx señalaba que la lucha de clases no era sólo un enfrentamiento entre explotados y explotadores, sino que los mismos explotadores, los capitalistas, también se enfrentarían los unos con los otros en su afán por acumular capital. Por lo que su pelea por concentrar el poder terminaría llevando al mismo sistema, del cual se benefician, a la ruina. Lejos de poder afirmar el éxito, o no, de dicha proposición, se puede comparar la conducta descripta por Marx con la decisión adoptada por el juez neoyorkino, Thomas Griesa, el pasado 22 de Noviembre. Su cumplimiento no sólo afectaría a la capacidad de pago de nuestro país sino a la estabilidad y confianza del sistema financiero internacional.


Antes que nada deben aclararse dos cuestiones. La primera es que Griesa se expediría, sobre la forma de pago a los buitres, el día 2 de Diciembre pero decidió adelantar su sentencia - según él mismo expresa- para evitar que la Argentina adopte medidas evasivas ante su manifiesta voluntad de no pagar. La segunda cuestión, y probablemente la más importante, es que su fallo no acata lo que la Cámara de Apelaciones le solicitó. Esto consiste en determinar la forma en la cual Argentina debe pagarle a los holdouts, sin que ello comprometa el pago de los bonos canjeados.

Repasando brevemente la sentencia se desprende que Argentina debe depositar U$D 1.300 millones dólares, aproximadamente, como depósito en garantía antes del 15 de Diciembre, fecha en la cual deberemos depositar el dinero correspondiente al Cupón del PIB y al pago de los intereses del Global 2017 en el Bank of New York (BONY). Si Argentina no depositase el dinero, antes o durante el día indicado, el BONY, si acatase la decisión de Griesa, debería rechazar al pago argentino bajo pena de que el juez intervenga si así no lo hiciese. Sin embargo, el depósito en garantía no consiste en el pago del total adeudado, aún restan calcular intereses y, por si fuese poco, deja la puerta abierta al reclamo del resto de los holdouts.

Por lo que la posición Argentina ante la Cámara de Apelaciones es sólida y, a su vez, cuenta con el apoyo de los tenedores de bonos canjeados, el fiduciario de los bonitas (el BONY) y la misma Reserva Federal de Estados Unidos que considera peligroso al cumplimiento del fallo. ¿A qué se debe esto?

- Si Griesa embargase los fondos depositados en el BONY perdería credibilidad como fondo fiduciario para pago de obligaciones financieras – nadie quisiera incurrir en un default técnico como el que podría padecer la Argentina.

- La reestructuración argentina del 2005 fue un ejemplo para el mundo de cómo un país pudo hacer frente a su endeudamiento y cumplir con sus pagos. Si se pagase el total adeudado a NML Capital se activa la cláusula de Rights Upon Future Offers (RUFO). Consiste en el derecho de los bonistas a beneficiarse en caso de mejoras a lo ofrecido en el canje. Por lo que, si esto sucediese, el canje caería por completo y la deuda se dispararía.

- La reestructuración de deuda 2005, así como las emisiones de deuda que se realizan en el mundo, contienen en la actualidad una cláusula de acción colectiva (CAC). La vieja deuda argentina no la poseía, por lo que si una minoría rechazaba el canje no se veía obligada a aceptarlo. Si la posición de los buitres triunfa, en el futuro, ante cualquier reestructuración o emisión que se desee realizar, las CACs perderán valor puesto que los bonistas no querrán aceptarla ya que, si esperasen más tiempo, podrían cobrar el total y no tendrían que conformarse con sólo una parte.


La apuesta:

En el medio de este embrollo existe otro tipo de apuesta de la cual poco se habla por lo general. Se tratan de los CDS – por sus siglas en inglés: Credit Default Swap- que consisten en derivados financieros que se activan en caso de default. A diferencia de un seguro convencional, tanto quien lo adquiere como quien lo emite pueden ser ajenos al título que se protege. Se trata, ni más ni menos, que apostar dinero a la cesación de pagos de un bono que no se posee pero que, en caso de suceder, se cobra el total del valor asegurado. El costo de los mismos se realiza en base al riesgo país – calificadoras mediantes- y, en la mayoría de los casos, el capital invertido es considerablemente menor al que se obtendría en caso de activarse. Tras la sentencia de Griesa, su valor se disparó considerablemente y, en ciertos portales de inversión, se recomienda su compra. Por lo que tras bambalinas se esconde un negociado, del cual forman parte también las aseguradoras de riesgo, sobre el default argentino.

Pero esta no es la única apuesta que el panorama ofrece. Sus implicancias sobrepasan lo económico y se extiende a lo político. Es aquí donde entran en el juego los buitres vernáculos – conocidos en nuestros pagos como gorilas. Son aquellos que parecieran disfrutar la situación ante la cual nos encontramos. Cada conflicto que golpee al gobierno, cada hecho que complique al país, es percibido por ellos como una victoria.

Mientras Néstor Kirchner, al igual que Cristina, afrontó una exitosa reestructuración de deuda soberana - postergando vencimientos y quitando capital- desde la vereda de enfrente sólo se escuchan críticas infundadas al igual que planteos contradictorios. Dirigentes de la oposición, como es el caso de Binner, han planteado que la culpa en el asunto es de Argentina por no haber realizado un planteo efectivo a los buitres. Sin embargo olvidan mencionar que la aceptación del canje, sumando ambas reestructuraciones, fue del 98% del total. Por lo que pareciera que buscan humanizar a los buitres en vez de señalar su verdadera naturaleza – compradores de títulos defaulteados a centavos para exigir el total una vez recuperado el país- En la política, según vemos, todo lo vale.

Posibles soluciones:- Apelar la sentencia de Griesa y buscar una solución con los holdouts similar a la del canje 2010.

- Redireccionar el pago a otra plaza financiera fuera de la jurisdicción de Nueva York. Esto podría activar los CDS y disparar la prima de riesgo de los bonos afectados, disminuyendo su liquidez –posibilidad de venderlos en el mercado secundario. La baja del valor de los títulos, como ocurrió abruptamente el 22 de Noviembre, aumenta la tasa de interés que el país debe afrontar.

- Desconocer la deuda con los fondos buitres aceptando el efecto que tendrá sobre el riesgo país y la posibilidad de recurrir al endeudamiento externo – de todos modos Argentina cumple religiosamente con sus compromisos y posee un indicador muy superior al que debería.

- Bajo ningún punto, sea cual fuere el camino elegido, acatar el fallo de Griesa por el efecto que generaría sobre los bonos canjeados, el aumento exponencial de deuda que implicaría y el precedente a futuros reclamos –a nuestro país como a otros- que fijaría.


Por lo que es pertinente recordar, ante quienes plantean que la deuda se la debe honrar en su totalidad sin ningún tipo de miramientos, lo que solía decir Alejandro Olmos:

“O se está a favor del país en contra de la deuda externa, o se está en contra del país a favor de la deuda externa”

 ANEXO
Gráfico ilustrativo para demostrar el efecto del enfoque soberano que el kirchnerismo ha brindado en materia de deuda pública. La relación deuda/pbi se encuentra hoy en día alrededor del 41% y en relación a la deuda neta (deuda pública en manos del Estado – deuda pública en manos de acreedores privados) es del orden del 14% aproximadamente.

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