Insignia de Facebook

Cerrado por improvisaciones

Por Juan Manuel Valdés y Federico Conditi para Tiempo Argentino


Una vez más, la gestión PRO muestra su imprevisión y desconocimiento respecto del transporte subterráneo.

El reciente anuncio del jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, respecto de un cierre de la línea A por un plazo "de 15 a 60 días" genera una grave preocupación entre todos aquellos que utilizamos diariamente el servicio de subterráneo. A pesar del descenso del 20% de pasajeros que tuvo este servicio tras el abrupto aumento tarifario de enero pasado, 90 mil pasajeros diarios utilizan esta línea y deberán resignarse al, ya colapsado, transporte de superficie. 

La auditoría encargada recientemente al Metro de Barcelona de ningún modo advierte sobre un posible siniestro en la línea A. No menciona mal estado alguno de las estaciones y tan sólo sugiere sustituir, de manera gradual parte del material rodante, por lo que no se comprende la urgencia que lleva a tomar una medida tan drástica para los usuarios.


Una vez más, la gestión PRO muestra su imprevisión y desconocimiento respecto del transporte subterráneo. La medida anunciada no hace más que revelar la inexistencia de un plan concreto, con objetivos claros y tiempos predecibles. Al mismo tiempo contraviene el modo en que fueron realizadas todas las obras anteriores: jamás obras de mantenimiento obligaron a suspender el servicio completo de alguna de las líneas. El propio gobierno de Cristina Fernández llevó adelante en la Línea A la renovación de 17 km de vías, además de obras civiles de restauración en once estaciones, la modernización del sistema de señalización, y el remplazo del sistema eléctrico sin necesidad de que se parara la operación. Tan sólo se recortaba el horario de funcionamiento por dos horas diarias.


Existen diversas variantes para llevar a cabo la renovación de la flota sin la necesidad de interrumpir el servicio. Para probar los nuevos coches, adquiridos por el gobierno nacional para la Ciudad, podría cerrarse un tramo menor de la línea, al mismo tiempo que se garantice la conexión entre Plaza Miserere y Plaza de Mayo, generando un menor impacto entre aquellos que deben llegar a sus lugares de trabajo. De esta manera, utilizando el resto de la línea se podrían realizar las pruebas de la totalidad de los coches en un plazo de nueve días, según confirman distintos expertos y los propios trabajadores.  También podría limitarse el funcionamiento durante los fines de semana y perjudicar a la menor cantidad de usuarios posibles, pero ninguna de estas opciones fue considerada por un gobierno indiferente ante las necesidades de la población.


Una vez más se apela a la imagen de los coches de madera La Brugeoise, próximos a cumplir los 100 años, para dar una impresión de inseguridad y tomar medidas desproporcionadas e improcedentes. De modo alguno antigüedad significa peligro. En una evidente falta de respeto por el trabajo realizado durante todo este tiempo por los talleres de mantenimiento, el jefe de gabinete Rodríguez Larreta lanzó su voluntad de "hacer un asado" con aquellas unidades que inauguraron el transporte subterráneo de nuestra ciudad en 1913, lo que la convirtió en la primera del Cono Sur con este tipo de transporte. A 100 años de tal hito, estos vagones deberían ser declarados patrimonio histórico de todos los argentinos en lugar de objeto de burla del funcionariado. ¿Será acaso que les molesta que las formaciones hayan sido restauradas en el taller "Los polvorines", de propiedad pública, y que ahora el jefe de gobierno se quiera hacer valer del "Estado de Emergencia" para contratar de manera directa, y sin control alguno, a empresas privadas? Otra característica de la gestión PRO: su desprecio por el patrimonio público en beneficio de negocios privados.


Nadie desconoce la necesidad de remplazar las unidades antiguas, pero es necesario que dicha tarea sea llevada adelante con seriedad. Las 45 unidades chinas adquiridas por el gobierno nacional no podrán remplazar completamente las 70 belgas que serán removidas. Hasta el día de hoy no fue anunciado el plan para resolver este dilema. La red de subterráneos es un patrimonio de todos los porteños, construida con el sacrificio de generaciones, y no merece el destrato recibido por los funcionarios del gobierno de la ciudad.


El traspaso del subte nació de modo tumultuoso. Aquellos que no querían hacerse cargo dan muestra que detrás de su resistencia se escondía una confesión de ignorancia y falta de planificación, como ocurrió cuando prometieron a todos los porteños la construcción de 10 km de subte por año y sólo inauguraron cuatro estaciones que fueron iniciadas en gestiones anteriores. O como en el caso de las estaciones San José de Flores y San Pedrito, extensión de la Línea A, que se encontraban prácticamente finalizadas en 2008 y sus obras fueron detenidas, retrasando su apertura al público hasta la actualidad.


Falta de planificación, anuncios de obras faraónicas que nunca se cumplen y un desprecio absoluto por el patrimonio público de los porteños, son el resultado de la gestión de Mauricio Macri. Nuestro querido subterráneo, el de todos los usuarios, no escapa a esa triste realidad. 

FUENTE: http://tiempo.infonews.com/2013/01/04/editorial-93889-cerrado-por-improvisaciones.php

No hay comentarios:

Publicar un comentario