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Los ferrocarriles son el eje central de un proyecto soberano



Revertir años de destrucción sistemática en materia de tejido social, capacidad estatal y desarrollo económico implica asumir una empresa plagada de complejidades. Tal como definió nuestra Presidenta, nuestro horizonte no está conformado tan solo de un modelo económico, dependiente de variables aritméticas o coyunturales, sino que lo que nos guía es un proyecto político con objetivos económicos, sociales y culturales.  La construcción de una Argentina inclusiva implica la permanente tensión entre lo deseable y lo factible, no para claudicar ante la inmediatez del posiblismo, sino para garantizar transformaciones perdurables en el tiempo, único plano en el que los pueblos encuentran su realización. Dicha construcción hoy se encuentra amenazada por diversos poderes de orden interno y externo, que buscan cualquier oportunidad para retomar el control de nuestra economía a manos de unos pocos. Entendemos los desafíos y extorsiones que debe afrontar nuestro gobierno diariamente en la defensa de los intereses de las mayorías tantas veces postergadas.

En materia de transporte, los argentinos sufrimos el saqueo de nuestros ferrocarriles bajo el neoliberalismo, que se tradujo en los grandes centros urbanos en un grave deterioro del servicio y la consecuente perdida de la calidad de vida de los pasajeros, en su mayoría trabajadores, que viajaban en condiciones deplorables. Mientras tanto, en la Argentina profunda, este desguace condenó las economías regionales a la falta de competitividad, generando pueblos fantasmas y miles de desocupados que ensancharon los bolsones de miseria de las metrópolis.

En los últimos años, nuestro gobierno vino realizando profundas transformaciones en este área. La compra de nuevo material rodante, las obras en infraestructura, la puesta en marcha de nuevos servicios, la creación de una empresa nacional de cargas y logística dan cuenta de un proceso donde se encuentra la clara voluntad política de reinsertar al ferrocarril como vector protagónico para el desarrollo nacional y la integración geográfica del país. Un país que recupera su petróleo de la mano de YPF, mientras vuelve a discutir su sistema de transporte es un país que piensa en justicia social, soberanía política e independencia económica.
La resolución 41/2014 reciente, en la que se adjudica las líneas Urbanas metropolitanas Roca, Mitre, San Martín y Belgrano Sur a los grupos Emepa y Roggio no modifica drásticamente el modo de gestión existente hasta ahora. Ambas empresas conformaban las uniones transitorias UGOMS (Unidad de Gestión Operativa Mitre Sarmiento) y UGOFE (Unidad de Gestión Operativa Ferroviaria de Emergencia), disueltas por la presente resolución. Probablemente, el nuevo reordenamiento permita institucionalizar un esquema surgido de la urgencia y delimitar las responsabilidades enmarcando a cada empresa en sus respectivos servicios. A su vez, la SOFSE ha crecido en el último tiempo, manteniendo la operación del Ferrocarril Sarmiento en manos completamente estatales. Lo que genera desazón es que en el marco de anuncios que apuntaban hacia la “estatización plena” del sistema ferroviario se termine ratificando un modelo donde las inversiones y los mayores costos son afrontados por el Estado, mientras el privado continúa usufructuando ganancias por la sola operación. Más aún cuando estos concesionarios fueron parte del fallido experimento neoliberal.

Creemos que entre las tareas históricas del campo popular, conducido por nuestro gobierno se encuentra la formulación de nuevos paradigmas y modelos de gestión, superadores de las frustraciones que hemos tenido a lo largo de nuestra historia, asumiendo a su vez la responsabilidad de conformar y capacitar a las generaciones venideras de argentinos dentro de una lógica de gestión pública eficiente, con clara direccionalidad estratégica y solidaria. Este horizonte ha sido permanentemente renovado por las decisiones de nuestra Presidenta, en cuya conducción confiamos plenamente para que las medidas adoptadas recientemente tengan la orientación que ha sido enunciada por las autoridades competentes y se trate de disposiciones transitorias en el marco de un plan superador. Así como hoy abogamos por empoderar al pueblo frente a los especuladores de precios, resulta crucial que este empoderamiento llegue también al área de servicios públicos, sector en el que se hayan muchos de los dilemas que actualmente padecemos.

Consideramos al sistema ferroviario nacional como una herramienta estratégica para el desarrollo de la Argentina, situación que solo puede ser impulsada a través de empresas públicas, como SOFSE, ADIFSE o la reciente Belgrano Cargas y Logística, que exploten el servicio y planifiquen una política conjunta para el sector, a fin de poder volver a tener soberanía ferroviaria que permita la conectividad social y económica de cada punto geográfico del país. Porque como dijo Scalabrini Ortíz: “Los Ferrocarriles son del pueblo argentinos” y “Recuperar los ferrocarriles es adquirir soberanía”


La Scalabrini,  15 de febrero de 2014

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